domingo, 27 de octubre de 2013

El fabuloso romance del árbol y la piedra.

Tal vez un día,
en el que se creó el mundo,
o en el que desapareció el último dinosauro,
o en el que se inundó la tierra,
o en el que se puso nombre a las cosas;
tal vez ese día
formaron parte del mismo todo
y átomos de uno y de otro
bailaron siguiendo el ritmo del universo,
pausadamente,
hasta convertirse de nuevo, para siempre, en ceniza.

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